Podría parecer paradójico que la ciencia política surgiera precisamente a finales de los años 60, en
uno de los momentos históricos de mayor limitación a la libertad académica en Guatemala. Sin embargo,
uno de los precursores de la disciplina en el país, el alemán Josef Thesing, expresa las razones:
La violencia y el terror determinaban el proceso político e impedían una apertura democrática
y la modernización del país (...) pero también existían ciudadanos responsables en la política,
la ciencia, la iglesia y en las universidades, dispuestos a buscar una salida a una situación
aparentemente sin solución. Así surgió la idea de instaurar la asignatura de ciencias políticas.
La adquisición de conocimientos políticos más amplios debía permitir una configuración más
racional del debate político1.
Entre 1967 y 1968, Thesing presentó proyectos para iniciar un programa de estudios en ciencias
políticas a los rectores de la universidad nacional, San Carlos (USAC) y de la universidad jesuita,
Rafael Landívar (URL). Pese a cierta resistencia interna, ambas universidades aceptaron el reto. La
Escuela de Ciencia Política de la USAC2 inició labores en 1968, mientras que el Instituto de Ciencias
Políticas y Sociales de la URL empezó a funcionar en 19703.
En el contexto prevaleciente en ese momento en Guatemala, la academia en general era vista con
sospecha por parte de los gobiernos autoritarios y los grupos conservadores del país, que enarbolaban
la bandera del anticomunismo. En especial la USAC, era considerada por los grupos de
poder como un “centro de formación intelectual para la guerrilla”4. La USAC fue en la década de
los años 70 y principios de los 80, objeto de indiscriminada represión por parte de los gobiernos
militares y los grupos paramilitares.
Dicha realidad impuso obvias restricciones al desarrollo de la investigación y al debate que sobre
temas políticos y sociales podía desarrollarse al interior de los salones de clase a través de los
años. No obstante, ambas universidades buscaron espacios para promover el conocimiento y la
discusión acerca de temas como la política, la democracia, los derechos humanos y la convivencia
pacífica. Las escuelas de Ciencia Política iniciaron publicaciones regulares, siendo estas la
Revista Política y Sociedad en la USAC y la Revista Estudios Sociales en la URL. Un momento
determinante fue la realización en 1980 de un seminario llamado Realidad Nacional, organizado por
el Instituto de Ciencias Políticas de la URL5, en el cual se discutieron abiertamente, aunque a un nivel
muy superficial –dado el contexto prevaleciente–, temas como la violencia, las políticas sociales de
vivienda y salud y la ética política. Fue éste el primer evento público en el que en muchos años se
debatieron públicamente temas en ese entonces considerados políticamente sensibles6.
Todavía en un período de alta polarización ideológica en el país, debido en buena parte al conflicto
armado que escaló en intensidad a principios de los años 80, surgió en 1983 el Instituto de
Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (EPRI) en la Universidad Francisco Marroquín (UFM),
una universidad privada ubicada en la derecha del espectro político.
A lo largo de la década de los 80 y todavía en alguna medida en la década de los 90, las tres
unidades académicas se identificaron cada una con una ideología política determinada –aunque
no necesariamente todos los miembros del claustro de catedráticos y los estudiantes, sí una
mayoría de los mismos–. Así, la Escuela de Ciencia Política de la USAC podía ser identificada con
la línea social–demócrata; la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la URL con la línea
social–cristiana y el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la UFM con el
liberalismo económico. Paralelamente, surgieron o se fortalecieron en el país centros de investigación
académica que en una u otra forma se identificaban con determinadas universidades y captaban
a sus egresados, en particular los provenientes de las escuelas de ciencia política. Los principales
centros de investigación son la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), identificado
con la USAC; la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), identificada con la
URL; y el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), identificado con la UFM. Otro
centro de investigación que también incorporó desde un inicio egresados de ciencia política es el
Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (INCEP), cuya sede se encuentra en Guatemala7.
Diversos factores nacionales e internacionales confluyeron para dar lugar al proceso de liberalización
política en el país a mediados de los años 80, el cual concluyó con las elecciones presidenciales
realizadas en 1985. La discusión acerca de cuándo inicia y cuándo termina la liberalización y
la transición a la democracia en Guatemala va más allá del propósito de este artículo8, pero en
todo caso, fue evidente que la intensidad del debate acerca de temas políticos se fue intensificando
conforme se avanzaba en ambos procesos.
Los primeros indicios de este cambio se dieron en ocasión de la redacción de la nueva Constitución
Política de la República por la Asamblea Nacional Constituyente que fue electa en elecciones
libres en 1984. La nueva constitución entró en vigencia en mayo de 1985, habiéndose superado
en la misma restricciones como la prohibición de participación de partidos políticos con ideología
comunista; se introdujeron además temas novedosos, entre ellos el reconocimiento de Guatemala
como un Estado multicultural y la creación de instituciones como el Procurador de Derechos
Humanos y la Corte de Constitucionalidad. Puede asegurarse que muchos de esos temas fueron
llevados a la mesa de discusión de la Asamblea Constituyente por académicos y grupos de
sociedad civil que recién empezaba a reorganizarse luego del período de intensa represión.
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